Las compras.

Marlene Dietrich, 1930'sEn esta época del año las compras suelen ser compulsivas. Todo el mundo se aprieta el cinturón y, a pesar de la crisis, estamos hartos de escuchar que cuanto antes compres, mejor porque más gangas encuentras. El sábado pasado, en una calle principal de Sevilla, había tanta gente en la calle que ni en una manifestación contra los recortes del gobierno había visto semejante cantidad de gente en tropel, incontrolada, recorriendo las calles, tiendas, bares y todos los establecimientos que se pusieran a tiro. Un poco sorprendido por esa cantidad de gente, me refugié en una tienda de ropa y me fui a la planta de hombre. La imagen era impactante: multitud de mujeres comprando ropa ¡¡PARA hombres!! En ese momento reparé en que ese es uno de los grandes problemas de los hombres. La ropa de hombre debe ser comprada por un hombre. Me pregunto cuántos hombres compran ropa para mujeres y, obviamente, concluyo que debería ser obligatorio que los hombres compraran su propia ropa. Ojo, vale aconsejar; delegar NO.

Eso me ha recordado una historia que me contaron sobre mi pueblo. Hace ya muchos años, décadas en realidad, en mi pueblo las mujeres trabajaban en lo que podían y temporalmente les salía. Pero destacaba un tipo importante: modistas o costureras, que consiguieron una ocupación fija (tal vez trabajo con cuentagotas, pero con su clientela fiel). Esta historia me viene a la cabeza porque alguna hubo que se especializó en ropa de caballero. La cosa funcionaba de la siguiente manera. Una casa -familia- “contrataba” a la modista por unos días y ella iba mañana y tarde a su casa y confeccionaba toda la ropa a medida. Era como ir de compras solo que las compras venían a ti. Lo realmente llamativo de esto es que tomaban la medida de las prendas que el hombre tuviera ya confeccionadas (generalmente las favoritas) y en ningún caso la tomaban directamente de él. No deja de sorprenderme que el hombre, la percha en cuestión, ni se probaba el esbozo porque el patrón se extraía de algo ya existente.

El caso de los pantalones era genial. Se tomaba como referencia el que al hombre más le gustaba o mejor le quedaba y se empezaba hilvanar. Lo que resulta de traca es la pregunta de rigor y que suena como el tiro de gracia en todo este trabajo de costura:

 “¿Y este hombre hacia dónde carga? ¿A la izquierda  o a la derecha?”

Lo grande de todo esto es que no le preguntaban al hombre, sino a su señora. Si ésta tuvo el buen tino de preguntarle o en su defecto fijarse e intuirlo en algún ratito de la vida conyugal, seguramente acertará. De lo contrario todo irá confeccionado a ojo de buen cubero y el paquete buscará su zona de carga natural y se hará su pequeño jergón en la pella sobrante de pantalón.

Esto era muy frecuente antiguamente, pero desde luego esto se da hoy día de otra manera aunque con la misma frecuencia. Muchos hombres creen no tener buen gusto o un criterio acertado. Además, si tratas de seducir a una mujer, tendrás que vestirte como ella quiere (esto es, complacerla). ¿Pero acaso sucede lo contrario? ¿Por qué se hace caso entonces? Todavía hay muchos hombres que no conciben ver a otro atractivo, es como que no consiguen encajar este tipo de mariconadas. En ese acto de negación lo genial es ponerse una venda e ir al siguiente punto: “yo me dejo guiar por ella pues, si ella lo dice, estará bien”.

En fin, que las cosas parece que no han cambiado tanto y hoy ellas comprarán la ropa que tú llevarás mañana.

Anuncios
Publicado en ¡Teatrillooo! | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Banda Sonora XLII

Frida Hyvönen forma parte del plantel de artistas que atesora un interesante sello como es Secretly Canadian (Antony and the Johnsons, Jens Lekman, Damien Jurado…). Apareció en 2006 con Until Death Comes y una canción que me volvió loco “I drive my friend” y siguió encandilando poco a poco con sus siguientes propuestas como “See how I came into town” que puedes encontrar en su disco Music from the dance performance Pudel o un disco propio que la volvió mucho más oscura pero la definió con mayor precisión: Silence is wild.

Frida vuelve en este 2012 y el anuncio era un ligero viraje hacia algo más optimista y animado, menos oscuro y algo más comercial; sin embargo, hay que escuchar el disco para decir que todo supone un espejismo. De hecho, la canción que más me ha gustado de su último disco (“To the soul”) es la que menos se parece al resto. En consecuencia, juzgar el conjunto del trabajo por el single, es un canto de sirena que nos llevaría a fracasar terriblemente. Las influencias del pop ochentero, los soniditos casiotone y ese airazo a Bonnie Tyler en algunos temas dan fe de un atisbo de cambio, pero cuando esta rubia se pone intensa es demasiado incluso para cualquier fan.

Para animar el puente dejo esta canción de una mujer llegada del frío y que, como todos nosotros, necesita un poco de calor, necesita escapar. La canción es un hit en toda regla. La base es un piano con una larga retahíla de detalles electrónicos que van creciendo hasta que la sueca te atrapa. Ella canta algo así como “It feels like I´ve been indoors for a century now, I´m dying, I´m dying to see sunlight…” (Ahora parece que hubiera estado encerrada durante un siglo, me muero por ver la luz del sol…).

Esa liberación de la canción va acompañada por una propuesta en blanco y negro, movimientos espasmódicos, tijeras amenazantes, vestuario inspirado en camisas de fuerza, ojeras muy negras y una rubia aferrada a un piano. Un grower en toda regla en el que, a medida que se hace más evidente, empiezas por momentos a presentir-esperar-desear el impactante cameo de Leroy Johnson acompañando a grandiosa Frida Hyvönen. No hay nada que me resulte más atractivo que todo esto. Bueno, sí, que también saliera Irene Cara.

Bienvenidos a este frío terriblemente oscuro. Lo dicho, ahí va “Terribly dark”: 

Publicado en Conciertos, Música | Etiquetado | Deja un comentario

Damages: El final.

damages5_2048Damages ha sido una serie en la que durante cinco temporadas ha exhibido que el mundo de los abogados puede ser más excitante y pérfido de lo que habíamos pensado. Una profesión en la que se intenta buscar la verdad de lo sucedido y en la que siempre importan las mentiras. Patty Hewes, al enfrentarse a su aventajada discípula en el caso que cierra la serie, decía que lo que más le gustaba de su profesión eran los casos como el que les ocupaba pues “nada es justo o injusto, nada está claro, todo dependerá de la óptica que se tome para juzgar los actos”. Es curioso que en una profesión en la que cada uno por su lado busca la verdad acaben por interponerse tantas mentiras.

Más allá de ese dilema moral en el que uno se puede quedar, lo que importa verdaderamente en la serie -como en el mundo- es ese juego de dominación que se entabla entre las dos protagonistas, dos actrices que han sabido, no sin ciertos altibajos, sacar la mayor rentabilidad a sus personajes y hacer que la serie tenga emoción hasta el final.

Una trama que se inicia desde el principio: la relación entre la abogada experimentada (Patty Hewes) y la recién salida de la facultad, con una vida supuestamente inmaculada, que pretende hacerse un nombre en su despacho y en el mundillo (Ellen Parsons). Esos personajes han tenido las caras de Glenn Close (Hewes) y Rose Byrne (Parsons).

En la última temporada se da lo que tanto esperábamos, el enfrentamiento entre ambas protagonistas, el momento final, ver quién gana, quién se impone, quién miente mejor… quién es capaz de llegar más lejos no por hacer justicia, sino por vencer a la otra.

El hijo de Patty, Michael, ha denunciado a su madre por robarle la custodia de su hija de tres años. En el juicio presenta a la única testigo capaz de ponerse en el punto de mira de la fulminante Patty Hewes: su ex-empleada Ellen Parsons. Las motivaciones de Ellen vienen de lejos, arrancan desde el inicio de la serie y su objetivo ahora está muy claro: hacer todo el daño posible a Patty.

La manipulación es la especialidad de Patty y eso es lo que evita que el juicio siga adelante. Evita que testifique en su contra alegando que la abogada está movida por un interés personal debido al caso que va a aceptar en su recién inaugurado bufete. El caso será una versión televisiva de Julian Assange y sus filtraciones de secretos. En todo el recorrido de la trama asistimos a cómo Ellen se crece, cómo Patty la desinfla, cómo en ese entramado ambas parecen ganar cuando en realidad no han hecho más que empezar a perder.

La temporada final revisa toda la serie, está llena de información y la tensión no deja de alterar al espectador con dos actrices que protagonizan un potente duelo desde el principio. Además, en el caso final se aprecia una mayor implicación del espectador al dejar algunos elementos a su propio juicio (como la moral o inmoral labor del “Assange” que encarna Ryan Phillippe) o el termómetro de credibilidad que supone un personaje decisivo como es Naomi Walling.

Aquí está el tráiler:

Publicado en Series de TV, Televisión | Etiquetado , , | Deja un comentario

Antagonista, la comunión de los púgiles.

Esta semana me recupero de la maratón que supuso la semana pasada en experiencias musicales. Suerte que el calendario estaba tan apretado que no pude ir a otro concierto el viernes, porque no estaba en Sevilla básicamente, de lo contrario habría ido de cabeza.

Christina Rosenvinge une sus fuerzas con Alejandro Simón Partal para presentar Antagonista, una bonita criatura que lleva pocos meses gestándose pero que tuvo su inicio en “la casa del loco” (léase, Teatro Quintero) y que supone un viaje literario-musical por dos maneras de enfrentarse a la lírica, los sentimientos, las pérdidas, el abandono y la vida en su conjunto.

Mimetizados el uno en la otra o la otra en el uno, quién sabe, aparecieron Alejandro y Christina (parece un “deja vù” al hacer “chas“) recorriendo un caminito de bombillas hasta tomar posiciones en dos sillas. Una suerte de Lole y Manuel contemporáneos con composiciones propias. Abrió fuego Alejando Simón Partal que, por su parte, recogía composiciones contenidas en sus obras “El guiño de la chatarra” y “Nódulo Noir”. Él comenzó una serie de intervenciones que fue alternando con las de Rosenvinge quien, por su parte, se cebó con sus dos últimos (y más interesantes) álbumes: “Tu labio superior” y especialmente en “La joven Dolores”.

Como muchos de los presentes, estaba allí por culpa de Christina y su música. Si embargo, cuando la cosa arranca, te das cuenta de que esta original propuesta no se trata sólo de un cuadrilátero en el que las esquinas están ocupadas por dos púgiles antagónicos, sino que poco a poco acercan posiciones y la voz y la música van encontrando un nexo de unión que es la palabra. Producto de esa fusión es la línea divisoria y alternante que se establece al principio y cómo se va mezclando poco a poco de modo que Alejandro hace coros o canta algunas estrofas de las canciones de Rosenvinge y ella hace el acompañamiento musical y vocal a algunos de sus poemas.

Fue especialmente grato descubrir canciones de Christina (como “White hole”, una afectadísima interpreación de “Mil pedazos” o revivir la fuerza de temas como “La noche del incendio”) y acercarme a la poesía de Alejandro Simón. Una mágica bienvenida a las buenas ideas.

Publicado en ¡Teatrillooo!, Conciertos, Eventos, Literatura, Música | Etiquetado , , , , | 1 Comentario

The Wave Pictures + Allo Darlin´

Echo de menos el sábado pasado. El día 10, después de ir a la última película del Festival de Cine Europeo de Sevilla, me encaminé con determinación a la Sala Malandar para asistir a un concierto de un grupo del que sólo me sonaba el nombre The Wave Pictures. De hecho, fui a ver a los teloneros, Allo Darlin´, que han sido uno de mis grandes descubrimientos en los últimos tiempos (vía Julio Ruiz y su Disco Grande)

El concierto sirvió a ambas bandas para dar a conocer sus últimas canciones. En el caso de Allo Darlin´ la presentación se centraba en su segundo disco: Europe, claro tributo al continente en el que está afincado este grupo de origen australiano. La banda de Elisabeth Morris lo tuvo claro y con poco tiempo desgranaron algunas canciones de su repertorio. Así los asistentes escuchamos cómo suenan en vivo Europe, Neil Armstrong, WornderlandCapricornia (zona de la que son originarios en Australia) y otros muy destacados de su primer disco The polaroid song, una versión de The Go-betweens “Dying for your memory” o el hitazo con el que se dieron a conocer y cerraron el concierto: “My heart is a drummer” (cuyo preciosísimo vídeo puedes encontrar aquí).

Si no conoces a Allo Darlin´, te recomendaría que le echaras un vistazo a sus dos discos. El primero supone un mayor impacto por aquello de comprobar la evocadora sorpresa que nos lleva hasta los primeros Belle And Sebastian. Ahí encontrarás canciones preciosas como las que he mencionado anteriormente o un hit que esperaba oír en el concierto y me quedé con las ganas que se llama: “Kiss your lips”. Escúchalo y seguro que te acordarás de lo que estás leyendo.

La verdadera sorpresa me la llevé con The Wave Pictures, de los que no esperaba nada y exhibieron aplomo y tablas sobre el escenario para dar forma a una propuesta rotunda. Si bien es cierto que la excusa era presentar su nuevo álbum (Long black cars), el grupo no escatimó en tirar de su extenso repertorio e hicieron concesiones cuando debieron para compactar un show que podía gustar tanto a los seguidores del grupo como a los recién estrenados en su música. El cantante interactuaba con el público y presentaba con esfuerzo y simpatía los temas que iban a tocar. Se notaba que estaban a gusto y no paraban de vaciar su cargador con animadísimas canciones como Nerver go home o Little surprise que se iban mezclando con otras más antiguas (Sleepy eye, Friday night in Loughborough…).

Momentos destacados fueron aquellos en los que el líder de la banda hacía solos de guitarra dejándose querer por un público gratamente sorprendido y entregado. Igualmente llamativo fue que el batería cantara algunas canciones e incluso se retirara el micrófono y lo hiciera a pleno pulmón, algo que añadió un tono intimista y cómplice a la actuación e hizo que el maleducado público sevillano se callara de una puta vez (¿para qué cojones pagas una entrada si no vas a escuchar al grupo y te dedicas a soltarle tus mierdas al primero que se te arrima con una copa en la mano?).

El gran momento fue cuando salieron al escenario con Allo Darlin´para despedirse en el bis (tan largo que más bien parecía una tercera parte de todo el show). Dejaron para esta parte canciones realmente potentes como el hit I Love You Like A Madman (vídeo de abajo) o I Saw Your Hair Between The Trees que The Wave Pictures prefirió que escuchásemos en la voz de Elisabeth Morris (a eso se le llama ser generoso, agradecido y saber crear un momento muy especial). También hizo dueto con el guitarrista de Allo Darlin´, con quien cantó el tema que cerró el concierto y nos dejó a todos encantados.

Una noche completa. Encontré a Spansul, a Johnytumblepop (que me ha cedido las dos fotos que ilustran este post) y más gente a la que echo de menos en noches como esta.

Hay veces en que lo mejor llega sin esperarlo.

Publicado en ¡qué lugares!, Bares, Conciertos, Eventos, FAN desde YA!, Música | Etiquetado , , , , , | 3 comentarios

Un poco más, algo menos.

Llevaba días repitiéndome que no haría esta huelga. No me faltaban argumentos para saltármela e ir a trabajar, esos que todos escuchamos a diario cuando una huelga es convocada como el hecho de que hacerla no sirve para nada (y quizás sea verdad pues el Gobierno no va a cambiar su actitud), y también es cierto que otro tipo de protesta es más eficaz y tal vez estén en lo cierto aquellos que opinan que una huelga general de veinticuatro horas no consigue paralizar el país realmente. Asimismo puede llegar a ser bastante incoherente el hecho de que mucha gente que hace la huelga incurra en la contradicción de consumir (cuando la huelga también implica abstenerse de eso) o una de las cosas que más me duelen que es el hecho de que los sindicalistas, los que “se parten la cara por nosotros”, realmente trabajan (y cobran) por arengar a los ciudadanos a perder su dinero que, dicho sea de paso, cada día de huelga es una pasta.

Y así hay muchas explicaciones para no hacer huelga y muchas otras. Es cierto, estoy de acuerdo con TODAS… pero no he sido capaz de no hacer huelga. No he ido a trabajar y NO me sobra el dinero (probablemente la excusa más recurrente). Hay algo más profundo en todo esto. Entre tanta duda me he quedado con algo más importante y es que considero una obligación hacer este esfuerzo básicamente por el hecho de que hubo mucha gente antes que yo que hizo huelgas salvajes, que vivió situaciones difíciles para conseguir (o no) una mejora y que encajaron derechazos a base de movilizaciones. Donde hubo cenizas, siempre quedarán rescoldos… y parece que los dogmas de tito Paco resurgen cual ave Fénix cuando los creíamos reducidos a cenizas, aún cuando muchos se empeñan en verlos como algo ya superado. Con las movilizaciones se puede con seguir algo o no, pero al menos quién es quién sí que sale a la luz y eso, en ocasiones, es muy valioso.

Hoy pienso en médicos encerrados en hospitales para evitar su cierre. Hoy estoy más en contra de las propuestas con las que Wert pretende dilapidar nuestro sistema educativo. Hoy me avergüenza haber hablado en algún momento con respeto de Alberto Ruiz Gallardón cuando como Ministro de Justicia promueve un repago en su ministerio en aras, dice él, de que haya justicia para los más desfavorecidos. Ahora mi mayor protesta va dirigida a esa malsana intención de los representantes de la patronal que pretenden regular (léase: “limitar hasta hacer desaparecer”) el derecho a huelga. No es una cuestión de principios ni entiendas que el no hacer huelga significa que uno esté a favor de los recortes de la trotona gallega. Se trata, más bien, de que esos valores que ya se han adquirido no se deben perder, se trata de respetar a quienes nos los consiguieron. Se trata más bien de cierta cosica que podría llamar respeto.

Del cartel comparto una cosa: hay culpables, hay irresponsables… y mucho sinvergüenza. Las raíces son muy profundas. La primera responsabilidad es de los ciudadanos, no lo olvidemos y su necesidad profunda de pensar en lo que votan cuando votan (si es que votan, claro). Por esa irresponsabilidad (y estupidez) tenemos esos políticos que nos representan pero que NO nos merecemos (de izquierdas y de derechas) y que insisten en patentar un sistema que les mantiene inmunes. ¿Continuamos? Sí, los sindicatos. ¿Qué esperar de esta gente que divulga soluciones generales y ninguna efectiva? ¿Qué esperar de personas que se dicen trabajadores y en una huelga están “trabajando“? ¿Qué esperar de ciertos sindicatos cuyo líder lleva la misma cara durante más de veinte años?

Hoy, hagas huelga o no, la cosa se debate entre un ardor que te recorre si vas a trabajar (porque quizás lo hagas contra tus principios) y una gran desazón por no ir a trabajar porque sabes de antemano que no sirve para nada, que el Gobierno se la pasará por el forro y al final lleguemos a la evidencia de que la dignidad, como la vergüenza, era verde y se la comió un borrico.

No paro de dar vueltas a Antonio Machado y una de sus reflexiones que me ha acompañado toda la vida: “Es el mejor de los buenos quien sabe que en esta vida todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos.”

Si lo pensamos bien, sabremos que al final todos estamos equivocados. No puede ser que las formas de protesta no hayan cambiado desde hace décadas y especialmente hoy día. No es posible que una manifestación masiva no sea escuchada y, sin embargo, rodear el congreso preocupe tanto a un gobierno (claramente por su repercusión mediática internacional) o que el suicidio de una persona paralice los desahucios (también una vergüenza internacional). Eso es lo que parece que les duele y les avergüenza: la sangre. Tristemente es a lo que parece que estamos abocados para despertar de este extraño letargo, ese falso espejismo que nos atenaza y paraliza. Todavía nos falta descubrir la pieza clave para ese gran final en el que pronunciemos la frase más antológica: ¡Qué horror! Todo era mentira.

Ahora sí es cierto. Estamos un poco más indignados, algo menos ilusionados. Un poco más pobres, algo menos tontos. Un poco más esfuerzo, algo menos dinero. Un poco menos educados, algo más perdidos. Un poco más cabreados, algo más escuchados. Un poco más desangrados, algo menos vivos…

(Post escrito con la inestimable ayuda de hexadigame)

Publicado en ¡Teatrillooo!, Eventos, Infamias, Relatos, Soy el AVIADOR | Etiquetado , , | Deja un comentario

Ruby Sparks

Últimamente, cuando hablan de una comedia, uno no puede más que mostrar ciertos recelos al verla. Una comedia no sólo son una serie de gags, a veces muy espaciados, que con esbozar una sonrisa basta y justifica que pagues la entrada y pierdas tu tiempo. No es el caso de Ruby Sparks, cuyo aire adolescente puede hacer que pase injustamente desapercibida. Especialmente porque el título en castellano es horrendo: Ruby, la chica de mis sueños. 

En primer lugar, la película está dirigida por la pareja que llevó a cabo aquella joya que fue Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine) hace unos cinco años. Ahora, después de mucho pensárselo, Jonathan Dayton y Valery Faris, han acometido su nuevo proyecto. Lo sorprendente es que no es un guión propio, sino de Zoe Kazan, la chica que protagoniza el film y encarna a ese personaje: Ruby Sparks.

La historia se centra en un escritor precoz que a sus veintipocos años ya tiene una crisis creativa. Cuando eres una joven promesa de la literatura con 19 años, esos atascos se antojan como algo normal. Es interesante que en medio de ese bloqueo el protagonista comience a fantasear y dar rienda suelta a su imaginación. En medio de esa estresante ansiedad encontramos a un personaje que no sabe muy bien qué hacer y empieza a verse envuelto por su fantasía y ésta incide en su realidad de manera alarmante.

Siempre he opinado que la vida de una persona debe ser muy complicada cuando su mundo interior es más rico que su realidad social. Calvin, el protagonista, es el mejor ejemplo de eso. Ese sentimiento de soledad que le abate y no puede controlar, esa fobia a socializar o ese temor desmedido a que le hagan daño (porque Lila, su ex novia, lo abandonó y no consigue pasar página).

De repente tiene una idea, comienza  a escribir febrilmente y sobre el papel surge Ruby. Comienza una historia que no puede parar de escribir y nunca mejor dicho. Todo se ve perturbado cuando el personaje irrumpe en su casa una buena mañana. Deja su ropa interior tirada por la casa y Calvin comienza a sospechar que lo que escribe se está convirtiendo en realidad. Cuando le cuenta a su hermano lo que está sucediendo, éste no da crédito y empieza a preocuparse por esta suerte de delirio literario que su hermano está teniendo. Cuando su propio hermano comprueba que Ruby se comporta como el escritor prevé, la trama comienza el embrollo en torno al dilema moral de ese tipo de manipulación. ¿Quieres que sean como tú quieres que sea una persona o prefieres que sea y decida libremente esa persona aunque a veces duela? Calvin decide dejar que todo fluya y que Ruby tenga su propio espacio y que no deje de ser ella misma… Hasta que las cosas empiecen a complicarse.

Era previsible que la siguiente obra de los directores iba a llenarse con nombres llamativos. Así encontramos que Paul Dano, que ya aparecía en Pequeña Miss Sunshine, da vida a Calvin. Zoe Kazan es la guionista y se queda con el papel principal. La pareja protagonista está secundada por Chris Messina, hermano de Calvin, y los padres de ambos tienen las caras de Anette Benning y Antonio Banderas. El efecto llamada de su anterior éxito ha hecho que esta obra se vea arropada por nombres destacados para papeles de corto recorrido pero que configuran una comedia coral en la que la profundidad romántica de la obra reside en cuestionarnos a nosotros mismos si en algún momento llegaríamos a ser tan valientes como Calvin llega a serlo. Una comedia que te hacer reír, que parte de un fantasía muy común y que, cuando menos te lo esperas, te toca más de cerca de lo que esperabas.

Juzga tú mismo. Aquí te dejo el tráiler:

Publicado en Cine, Soy el AVIADOR | Etiquetado , , | Deja un comentario