Historias de cronopios y famas.

historias-de-cronopios-y-de-famas_julio-cortc3a1zarTenía pendiente leer por completo las Historias de cronopios y de famas de Julio Cortázar. Había leído muchas veces la primera parte de la obra “Manual de instrucciones”, pero nunca había llegado a completar las “Ocupaciones raras” ni “Material plástico“. La última, que propiamente se llama “Historias de cronopios y de famas” había leído de una manera muy salpicada.

Ese humor surrealista, ese esmero en la selección léxica y la sensación de estar permanentemente ante un texto bien cuidado y pensado hace que te abandones a la lectura de una manera muy placentera. Esta vez he abordado con mayor atención a Cortázar, un autor que ya por el hecho de ser argentino me echaba para atrás. Es problema mío, esa extraña sensación de leerlo con esa sofocante cadencia porteña.

Reseño este libro porque he superado ese acento y he podido bucear por el universo Cortázar y debo reconocer que las cuatro partes del libro se completan de manera ágil por esa tendencia a la brevedad y transmitir con natural lo cotidiano a lo que se le añade un toque de adorable extrañeza que termina por resultar condenadamente encantador, un poco más lejos de lo ordinario.

Lo mejor de Julio Cortázar reside en que no es necesariamente presenta una historia completa, original o desternillante. Escribe y punto. De ese mismo modo, tú te planteas acercarte a él como un gran clásico hasta que llega el momento de disfrutarlo realmente, momento en que lo lees y punto. Y así lo haces, sin miramientos, con toques de genio en los que se le escapa eso que Gabriel Celaya llama las “bárbaras, terribles, amorosas crueldades”.

JulioCortazar“Contar lo que hacemos es apenas una manera de rellenar los huecos inevitables, porque a veces estamos pobres o presos o enfermos, a veces se muere alguno (me duele mencionarlo) alguno traiciona, renuncia, o entra en la Dirección Impositiva. Pero no ha que deducir que esto que nos va mal o que somos melancólicos. Vivimos en el barrio de Pacífico, y hacemos cosas cada vez que podemos. Somos muchos que tiene ideas y ganas de llevarlas a la práctica. Por ejemplo, el patíbulo, hasta hoy nadie se ha puesto de acuerdo sobre el origen de la idea […]”

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Acerca de dameestrellasolimones

Una canción de Family siempre es buena compañía.
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Una respuesta a Historias de cronopios y famas.

  1. pasando por aquí dijo:

    Me interesa este blog (¡gracias!), y me alegra el rato recobrar a Cortázar como en una conversación, lejos de ensayos, reseñas y estudios eruditos, transmitido con el entusiasmo fresco del que se acaba de comprometer para siempre por un mes o dos: es amor, fijo. Como argentina, me vuelve a doler un poquito esa recriminación ampliamente compartida a nuestro modo de enfocar el uso del idioma. Caray, es tan nuestro como de cualquiera y nos gusta jugar con él, revolverlo, rizarlo, estirarlo, detenerlo y apretarlo, hacerlo reventar y tragarlo y escupirlo y parirlo cien veces. Un diccionario es para muchos de nosotros un mapa mundi, un callejero de las estrellas, el juego de los mil dobles sentidos. Y, además de Cortázar y de Borges, habrá algún que otro destacado narrador, digo yo, crecido en aquellas tierras. O algún argentino que no sea un coñazo… aunque sepa ligar.
    Felicidades por el blog: es muy entretenido.

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