Kapitoil o el malvado hombre blanco.

Kapitoil es un libro Teddy Wayne con el que me he entretenido en estas últimas semanas. Viniendo de Blackie Books me parecía que la idea resultaría interesante. Al terminar el libro me he dado cuenta de que han sabido venderla muy bien para lo mala que es la historia. He terminado el libro más por el empeño con el que lo pedí como regalo que por el interés de la historia en sí, pues carece de emoción y la tensión argumental sólo se atisba al final en un par de secuencias narrativas brevísimas.

La historia nos presenta a Karim Asset, un chico catarí que recibe una oferta de su empresa para trabajar en EE.UU. durante tres meses. El concepto de “Lost in translation” cobra más sentido que nunca en él porque precisamente la distraída comicidad, el candor del protagonista y sus buenas intenciones suponen el débil sustento de este argumento y se ven reflejadas en esa dificultad del protagonista para hacerse con el idioma, adaptarse e integrarse de manera eficaz. Lo que podría haber sido interesante, se ha vuelto algo aburrido, una oportunidad fallida.

Las diferencias culturales y de valores entre países tan distintos como Qatar y EE.UU. no se explotan y parecen no importar (o tal vez importan demasiado como para hacerlas aflorar y que la historia sea abordada con verdadera profundidad).

La relación con sus compañeros de trabajo es casi idílica, de hecho se enamora de una colega (Rebecca, que resulta ser judía). Rebecca tiene paciencia y él se convierte en alguien incapaz de relacionarse con fluidez con la gente, pero a la vez es profundamente religioso y se salta a la torera algunos de los preceptos de su religión (Islam), algo que trata de dibujar a un personaje profundo y cae e un topicazo carente de interés para el lector.

Su ascenso es meteórico al diseñar un programa tan novedoso como lucrativo para la empresa. A partir de ahí llega el chute de engaño e idealismo. Su programa informático (Kapitoil) para predecir la subida o bajada del precio del petróleo se convierte en el caramelito por el que está dispuesto a matar el malvado hombre blanco.

Una novela que tiene de bueno el modo en que Karim aboca su relación con Rebecca a una disolución natural, víctima de la distancia y la bifurcación natural de dos caminos en un momento concreto de la vida. Además, está el párrafo final, cuando el protagonista va a embarcar en el avión, casi emociona.

Sólo dos momentos reseñables y una constante espera a que la cosa arranque no merece la pena que esperes trescientas páginas de libro mediocre tomado como una revelación que a todas luces no es tal.

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Acerca de dameestrellasolimones

Una canción de Family siempre es buena compañía.
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