Un huracán de sensaciones pop.

Muchas de las cosas que al final acabo por adorar, las empecé odiando sin compasión. Recuerdo que las primeras canciones que escuchaba de La Casa Azul como “Me gustas” o “Galletas” era por insistencia de un amigo y decía que este grupo le encantaba y debía escucharlo. Yo, que soy muy bien mandado, escuchaba pero no terminaba de verlo. Me equivoqué desde el principio. Este grupo no se escucha con pretensiones o expectativas, se escucha en el momento, sin hacer caso a prejuicios ni cánones que te dictan qué es lo “cool“. Más tarde llegaron otras personas, diferentes momentos y contextos que me hicieron mirar a La Casa Azul como lo que es: pop en estado puro, efervescente, vital (no necesariamente jovial) y actual.

Con el paso del tiempo mi manera de mirar y escuchar esas canciones fue cambiando. Así, canciones como “Superguay” o “Cerca de Shibuya” cobraron un sentido distinto, más cercano y acabaron por convertirse en himnos… Y luego llegó el disco que confirmó al grupo como una realidad cercana y lejana al mismo tiempo: “Tan simple como el amor” que acabó por llegarme al corazón y hacerme disfrutar de canciones como “En noches como la de hoy” que destapaba el tarro de las esencias más pop.

La prueba inequívoca de que el grupo evolucionaba lo apreciamos en el álbum La Revolución Sexual, que se encargó de cimentar lo que ya a esas alturas muchos sabíamos y la música de Guille se hizo conocida gracias a su intento de participar en Eurovisión. Finalmente, La Polinesia Meridional ha sido un disco que se ha hecho esperar, en el que se ha notado un cambio y una intención en hacer las cosas bien y ponerlas en escena como sus seguidores merecen. Este esfuerzo permite que disfrutemos de ese concierto soñado, de algo cuidado y quienes seguimos a Guille se lo agradecemos.

El concierto del 4 de Julio en el ciclo Nocturama del CAAC supuso un paso al frente en la manera de hacer conciertos de cualquier grupo y una demostración de criterio, creatividad, responsabilidad, ilusión y buen hacer. A mí me encantan las lucecitas, las pantallas, los vídeos y La Casa Azul ofreció todo lo mejor esa noche: una propuesta inteligente, personal y con un público entregado.

Abrió con “Los chicos hoy saltarán a la pista” y con ese subidón nos lleva hasta los orígenes y hace “Chicle cosmos” y la ilusión obvia de aquellos que empezaron a seguir a Guille desde hace años. Se centró básicamente en su último álbum, La Polinesia Meridional. De hecho, el intro y la proyección ya te teletransportaba a ese lugar tan especial. Nota una cosa, a un concierto de La Casa Azul se va con todas las canciones aprendidas, que quede claro:

Hubo concesiones al pasado y así sonaron canciones obligadas como “Galletas” que apareció en un medley con “C`est fini”, “Cerca de Shibuya” o “Esta noche sólo cantan para mí”. En general fue un concierto muy bailongo, para descoyuntarse y con pausas de Guille al piano en el que desgranaba canciones como “Yo, también” (mucho más dramática al piano) o  “Como un fan” con la que casi no le dejamos cantar.

De su último disco quedaron fuera “Una mañana” y “Todas tus amigas”, extrañamente single y cuyo calado se ha ido diluyendo con el tiempo (lo contrario en mi caso que me ha ido gustando cada vez más). Lo llamativo es que a “La Revolución Sexual” le hizo pocas concesiones: aparte del himno eurovisivo (la canción que realmente salvó eurovisión) sonaron “El momento más feliz”, “No más myolastán” y “Esta noche sólo cantan para mí”.

Como un telón de la obra que toca su fin, en el bis reunió dos canciones obligadas en un setlist de La Casa Azul: La revolución sexual de la que tuvimos la certeza de que sonaría cuando en las pantallas aparecía aquello de “Well, are you ready to go?” que la voz robótica repetía insistentemente. Se cierra el telón, bajan Gregorio y Álvaro (los dos músicos que le acompañan sobre el escenario) y Guille se queda solo para cerrar el concierto al piano. Es entonces cuando esta canción se te agarra al corazón y descubres su sentido básico: el amor; y en directo percibes su pulsión más evidente: el pop“Como un fan” fue la guinda de este pastel, la manera de calmar los ánimos que Guille agitó durante casi dos horas y la manera de recordar dónde y cómo comenzó todo, cómo ha ido evolucionando y sigue reivindicando que el dramatismo, la subida y la bajada, lo cotidiano y su magia, las inseguridades y los miedos tienen cabida en nuestro huracán de sensaciones pop.

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Acerca de dameestrellasolimones

Una canción de Family siempre es buena compañía.
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3 respuestas a Un huracán de sensaciones pop.

  1. Qué guay. ¡¡¡LCA me da la vida!!!
    ¿Por qué no has publicado el video de Colisión Inminente?

  2. Justo dijo:

    Les vi hace unas semanas en el Día de la Música de Madrid, con un concierto yo creo que similar. Me gustó mucho, de principio a fin.. y de acuerdo en que hay que ir con las canciones aprendidas: a mí me faltaban, y lo eché en falta.

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